En el marco del Día Internacional de la Hipertensión (17 de mayo), especialistas del Hospital Civil de Guadalajara (HCG) advirtieron sobre un incremento sostenido de esta enfermedad en México y Jalisco, quienes señalaron que el consumo excesivo de sodio, la alta ingesta de productos procesados y el sedentarismo son los principales motores de esta crisis de salud pública, que afecta especialmente a adultos de entre 50 y 60 años.
Pese a ser la principal causa prevenible de muerte prematura, la hipertensión sigue ganando terreno, según el doctor Christian González Padilla, jefe de Cardiología del Antiguo HCG, la mitad de los afectados desconoce su condición, además, una tercera parte de quienes ya tienen un diagnóstico no logran mantener su presión bajo control.
En Jalisco, las cifras del Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG) revelan que en 2022 se registraron 45,406 casos, posicionando a la hipertensión como la novena causa de enfermedad en el estado, las estadísticas muestran una mayor incidencia en mujeres (55.8%) frente a los hombres (44.2%).

Uno de los factores críticos es la cultura gastronómica y el consumo de sodio «oculto», los alimentos procesados contienen alrededor de 39 sustancias derivadas de la sal utilizadas como conservadores.
Los especialistas destacaron que la mayoría de los mexicanos consume entre dos y tres veces más sal de la recomendada (5 gramos diarios), como ejemplo, señalaron que ingerir una bolsa de frituras junto a un refresco representa entre el 30% y 40% del límite de sodio permitido para todo un día.
El doctor Salvador Fonseca Reyes, titular de la Clínica de Hipertensión del Hospital Civil de Oriente (HCO), subrayó las dificultades para obtener mediciones precisas. México, al ocupar los primeros lugares en obesidad mundial, requiere dispositivos validados y brazaletes de distintos tamaños para garantizar diagnósticos certeros, ya que una medición inadecuada puede variar los resultados entre 15 y 20 milímetros.

Además, se alertó sobre la relación bidireccional entre la presión arterial y el riñón: la hipertensión acelera las fallas renales crónicas, mientras que un riñón dañado perpetúa el descontrol de la presión.
Sobre el impacto de los sellos de advertencia en los empaques, investigaciones locales de la Universidad de Guadalajara sugieren que el efecto en la decisión de compra ha sido mínimo, por ello los expertos enfatizan que la solución no radica solo en la prohibición, sino en políticas públicas enfocadas en la educación.
Recomendaciones para una vida saludable:
Actividad física regular y mantenimiento de un peso saludable.
Reducción del consumo de sal y productos ultraprocesados.
Higiene del sueño y limitación del consumo de alcohol y tabaco.
Revisiones periódicas para detectar la enfermedad a tiempo.
«Menos sal es más vida», concluyeron los especialistas, haciendo un llamado a la población a realizar un consumo más consciente y moderado para frenar el avance de este padecimiento.