El reloj marcaba las 5:30 en punto cuando el clarín rompió el silencio, dando paso a las cuadrillas que, a la usanza mexicana, engalanaron el ruedo para una jornada cargada de matices, juventud y veteranía.

La tarde inició con la presentación del joven tapatío José Manuel Quijas, nacido en 2008, quien se enfrentó a «Aprendiz», un becerro de 342 kg, el ejemplar salió enterado, mostrando celo al acudir al caballo a contraquerencia, aunque el exceso de puya por parte de los picadores condicionó su desempeño. Quijas logró estructurar una lidia de mérito, llevando al astado por el pitón derecho a media altura. Pese a sufrir un recargón y dos desarmes cuando el animal comenzó a tomar sentido al final de la faena, el joven mostró disposición. Tras dos avisos y una laboriosa suerte suprema con el descabello, el público reconoció el esfuerzo del principiante.

El momento cumbre llegó con la presencia de Pablo Hermoso de Mendoza. Con su primer oponente, «Le Coq» de 460 kg, el navarro dio una cátedra de rejoneo, tras dos rejones de castigo, el cambio de cabalgadura permitió ver banderillas en todo lo alto y un toreo en corto que puso a la plaza en pie. Una estocada fulminante al tercer intento desató la entrega total del respetable.
Sin embargo, lo mejor estaba por venir con el cuarto de la tarde, «Don Rodolfo» (450 kg), un castaño de alegre embestida. Hermoso de Mendoza ejecutó una faena vibrante: un solo rejón de castigo, piruetas precisas y un par de banderillas sin riendas en mano que electrizaron los tendidos. Aunque el toro vendió cara su muerte tras una estocada desprendida, la maestría fue indiscutible: dos orejas y el triunfo absoluto para el centauro estellés.

Por su parte, el tercer ejemplar, «Tocayo» de 490 kg, mostró complicaciones al embestir corto por el izquierdo, obligando al lidiador a darle tiempo y espacio para lucir por el derecho en tandas de tres muletazos, tras una estocada tendida, el ejemplar dobló rápido, permitiendo al matador pasear una oreja.

El cierre de la función estuvo a cargo de «El Sevillano», quien lidió a «Primo», un toro de 470 kg, negro bragado y girón. Fue una faena de altibajos, con un astado que embestía con celo pero que requirió de cites precisos, el diestro culminó su actuación con una estocada bien puesta, sellando una tarde de gran contenido taurino donde la experiencia y el futuro se dieron la mano sobre la arena.