A 100 años de la suspensión de culto que inició la Guerra Cristera; la persecución que el Gobierno quiere olvidar

Mariano González

A 100 años de la suspensión de culto que inició la Guerra Cristera; la persecución que el Gobierno quiere olvidar

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La Guerra Cristera fue uno de los conflictos más importantes y dolorosos de la historia de México durante el siglo XX, sin embargo uno de los que menos se habla en la historia del país; se desarrolló principalmente entre 1926 y 1929, aunque sus consecuencias se prolongaron durante varios años más, esta guerra enfrentó al gobierno mexicano, encabezado por el presidente Plutarco Elías Calles, contra miles de católicos que consideraban que sus libertades religiosas estaban siendo vulneradas.

Sin embargo, la Guerra Cristera no surgió de la noche a la mañana, fue el resultado de una larga tensión histórica entre la Iglesia Católica y el Estado mexicano, una disputa que había comenzado varias décadas antes, durante el siglo XIX.

Tras la independencia de México en 1821, la Iglesia Católica era una de las instituciones más poderosas del país. No solamente dirigía la vida religiosa de la mayoría de los mexicanos, sino que también poseía enormes extensiones de tierra, administraba hospitales, escuelas y obras de caridad, además de ejercer una fuerte influencia política.

Para muchos liberales mexicanos de mediados del siglo XIX, esta situación representaba un obstáculo para el desarrollo de una nación moderna, creían que la Iglesia concentraba demasiado poder y que era necesario fortalecer las instituciones civiles, entre estos liberales destacó Benito Juárez.

Benito Juárez y las Leyes de Reforma

En 1855, después de la caída de la dictadura de Antonio López de Santa Anna, los liberales iniciaron una serie de reformas profundas.

Las principales fueron:

Ley Juárez (1855)

Eliminó los fueros eclesiásticos y militares en asuntos civiles, esto significaba que sacerdotes y militares ya no tendrían tribunales especiales para muchos delitos.

Ley Lerdo (1856)

Obligó a la Iglesia y a otras corporaciones a vender gran parte de sus propiedades.

Ley Iglesias (1857)

Limitó los cobros parroquiales que afectaban especialmente a los sectores más pobres.

Posteriormente surgieron las llamadas Leyes de Reforma, que establecieron:

  • La separación entre Iglesia y Estado.
  • La nacionalización de los bienes eclesiásticos.
  • El matrimonio civil.
  • El Registro Civil.
  • La secularización de los cementerios.
  • La libertad de cultos.

Estas medidas generaron una fuerte reacción de los grupos conservadores e hizo que lugares que pertenecían a la iglesia pasaran a manos del gobierno de un momento para otro sin pagar absolutamente nada.

La tensión provocó la Guerra de Reforma (1858-1861), una guerra civil entre liberales y conservadores, finalmente, los liberales encabezados por Benito Juárez resultaron vencedores.

Aunque la separación entre Iglesia y Estado quedó consolidada, el conflicto ideológico nunca desapareció completamente.

El Porfiriato: una tregua informal

Cuando Porfirio Díaz llegó al poder en 1876, mantuvo legalmente las Leyes de Reforma, pero permitió una relación más flexible con la Iglesia.

Aunque las restricciones seguían existiendo en las leyes, en la práctica muchas dejaron de aplicarse rigurosamente; La Iglesia recuperó cierta influencia social y pudo operar con relativa tranquilidad, esta convivencia duró más de treinta años, sin embargo, la Revolución Mexicana volvió a cambiar el escenario político.

La Revolución Mexicana y la Constitución de 1917

La Revolución Mexicana comenzó en 1910 y transformó profundamente al país, muchos líderes revolucionarios consideraban que la Iglesia había mantenido privilegios excesivos durante el Porfiriato y que era necesario limitar nuevamente su influencia, por esta razón, la Constitución de 1917 incluyó varios artículos anticlericales.

Artículo 3°

Establecía que la educación pública debía ser laica.

Artículo 5°

Prohibía las órdenes religiosas.

Artículo 24°

Limitaba las manifestaciones públicas del culto religioso.

Artículo 27°

Impedía que las iglesias poseyeran bienes inmuebles.

Artículo 130°

Restringía la participación política de los sacerdotes y otorgaba al Estado amplias facultades para controlar las actividades religiosas, aunque estas disposiciones eran estrictas, durante varios años no fueron aplicadas con todo su rigor, la verdadera confrontación comenzaría con la llegada de Plutarco Elías Calles.

Plutarco Elías Calles asumió la presidencia en diciembre de 1924 y estaba convencido de que la consolidación del Estado mexicano requería «disminuir la influencia de la Iglesia Católica».

En junio de 1926 promovió una reforma al Código Penal conocida popularmente como la Ley Calles.

Esta legislación establecía:

  • Registro obligatorio de sacerdotes.
  • Sanciones para sacerdotes que criticaran al gobierno.
  • Restricciones al número de ministros religiosos permitidos por estado.
  • Prohibición de actividades políticas del clero.
  • Multas y penas de cárcel para quienes violaran las disposiciones constitucionales.
  • Eliminación de actos públicos de fe como procesiones.

Para el gobierno se trataba de «hacer cumplir la Constitución», para numerosos católicos era una persecución religiosa.

La primera respuesta no fue armada, diversas organizaciones impulsaron protestas pacíficas, la más importante fue la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa, fundada en 1925.

Entre sus acciones estuvieron:

  • Manifestaciones.
  • Recolección de firmas.
  • Campañas de protesta.
  • Boicots económicos.

Miles de personas dejaron de comprar ciertos productos, utilizar determinados servicios e incluso participar en algunas actividades económicas como forma de presión contra el gobierno, sin embargo, las negociaciones no avanzaron.

La crisis se agravó cuando el 31 de julio de 1926 los obispos mexicanos ordenaron suspender las ceremonias religiosas públicas, de un día para otro, a raíz de esa Ley Calles, millones de creyentes se quedaron sin misas, bautizos y otros sacramentos, en muchos pueblos, donde la vida social giraba alrededor de la iglesia local, la decisión tuvo un fuerte impacto emocional.

A finales de 1926 comenzaron los levantamientos armados.

Los focos principales aparecieron en:

  • Jalisco
  • Michoacán
  • Guanajuato
  • Zacatecas
  • Colima
  • Nayarit
  • Durango

La mayoría de los insurgentes eran:

  • Campesinos.
  • Rancheros.
  • Artesanos.
  • Pequeños propietarios rurales.

Su grito de batalla era:

«¡Viva Cristo Rey!»

Por esta razón comenzaron a ser llamados cristeros, muchos de ellos tenían escasa experiencia militar y utilizaban armas rudimentarias, pero estaban profundamente motivados por sus convicciones religiosas.

La Guerra Cristera se desarrolló principalmente en zonas rurales.

Los cristeros empleaban tácticas de guerrilla:

  • Emboscadas.
  • Ataques rápidos.
  • Movilidad constante.

El ejército federal poseía mejor armamento y entrenamiento, pero tenía dificultades para controlar extensas áreas montañosas y rurales, con el paso del tiempo la rebelión fue creciendo, en sus etapas más intensas, las fuerzas cristeras llegaron a reunir aproximadamente 50,000 combatientes armados, además de miles de colaboradores civiles.

Enrique Gorostieta: el organizador militar

Uno de los personajes más importantes del conflicto fue Enrique Gorostieta Velarde, era un general profesional que había combatido anteriormente en el ejército federal, aunque no era especialmente religioso, aceptó dirigir militarmente a los cristeros en 1928.

Su liderazgo permitió:

  • Mejorar la disciplina.
  • Coordinar ofensivas.
  • Crear estructuras de mando más eficientes.

Bajo su dirección, la rebelión alcanzó su mayor nivel de organización.

Un aspecto frecuentemente olvidado es la participación femenina ya que miles de mujeres integraron las Brigadas Femeninas de Santa Juana de Arco.

Sus tareas incluían:

  • Transportar armas.
  • Distribuir mensajes.
  • Obtener medicamentos.
  • Recolectar recursos.
  • Atender heridos.

Se estima que más de 20,000 mujeres participaron activamente en estas labores, sin su ayuda, la resistencia cristera difícilmente habría sobrevivido.

La Guerra Cristera fue extremadamente violenta, ambos bandos cometieron abusos.

El ejército federal realizó:

  • Fusilamientos.
  • Persecuciones.
  • Desplazamientos forzados.
  • Destrucción de comunidades sospechosas de apoyar rebeldes.

Por su parte, grupos cristeros ejecutaron a funcionarios, policías y colaboradores del gobierno.

La economía regional sufrió graves daños, se calcula que murieron según estimaciones del Gobierno Federal hasta 250 mil entre soldados, combatientes rebeldes y civiles, además, miles de mexicanos emigraron hacia ciudades más seguras o hacia Estados Unidos.

Mártires y figuras emblemáticas

Anacleto González Flores

Abogado y líder católico de Jalisco, defendió inicialmente la resistencia pacífica, líder de «La Liga» y fue ejecutado por autoridades federales en el Cuartel Colorado (hoy Museo de la Fuerza Áerea) en abril de 1927, tras ser detenido en Guadalajara.

Miguel Agustín Pro

Sacerdote jesuita acusado de conspirar contra el gobierno.

Fue fusilado ese mismo año.

Pbro. Tranquilino Ubiarco Robles

Fue detenido la mañana del 4 de octubre de 1928 mientras tras haber oficiado de manera clandestina matrimonios, a la salida elementos del Gobierno lo tomaron preso y lo colgaron de un árbol de la Alameda de Tepatitlán de Morelos, Jalisco el día siguiente; según la narración el soldado de apellido Vargas se negó a ahorcarlo, sin embargo el sacerdote lo perdonó por adelantado; esa misma noche el soldado fue asesinado por insubordinación. Hoy en el lugar se construyó un Santuario dedicado a él en Tepatitlán.

Las fotografías de su ejecución circularon ampliamente y se convirtieron en símbolos de la resistencia católica.

Después de tres años de conflicto, ambos lados estaban agotados, el gobierno enfrentaba dificultades económicas y militares, los cristeros, aunque resistentes, tampoco podían obtener una victoria definitiva, la mediación del embajador estadounidense Dwight Morrow ayudó a abrir negociaciones.

Finalmente, el 21 de junio de 1929 se alcanzaron acuerdos conocidos como los Arreglos como dice el historiador «si es que arreglos pueden llamarse»

Estos permitieron:

  • La reanudación del culto público.
  • El regreso de los sacerdotes a sus actividades.
  • Una aplicación más moderada de algunas restricciones.

Aunque algunos grupos continuaron luchando durante algunos años, la guerra terminó oficialmente, sin embargo el gobierno ahora en tiempos de «paz» comenzó a perseguir a los cabecillas del movimiento y a asesinarlos poco a poco.

Cerca de 250,000 muertos y miles de familias desplazadas dejando destrucción de comunidades rurales, pérdida de cosechas y afectación al comercio regional.

El gobierno fortaleció su autoridad y consolidó la idea del Estado laico, la Iglesia conservó una importante presencia social, pero aprendió a actuar dentro del marco político establecido por el Estado.

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