La temporada de ciclones tropicales correspondiente al año 2026 ya se encuentra activa en territorio nacional, mientras que el periodo en el Océano Pacífico Oriental comenzó el pasado 15 de mayo, este 1 de junio se marca el inicio oficial en la cuenca del Océano Atlántico; para ambas regiones, la temporada concluirá el próximo 30 de noviembre.
A pesar de que estos fenómenos meteorológicos suelen relacionarse principalmente con las zonas costeras, las autoridades y especialistas recuerdan que sus efectos pueden extenderse a cientos de kilómetros tierra adentro, las lluvias intensas, inundaciones, crecidas de ríos, deslaves e interrupciones en los servicios de energía y movilidad son riesgos que también impactan a las zonas urbanas, comunidades cercanas a cauces de agua y regiones montañosas, por ello las medidas de prevención son pertinentes para la población en general, independientemente de su cercanía con el mar.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) es la entidad encargada de designar los nombres de los ciclones tropicales a través de listas predefinidas que se rotan cada seis años, un sistema recibe su nombre oficial una vez que alcanza la categoría de tormenta tropical, en casos donde un huracán genera afectaciones extraordinarias, su nombre se retira de manera definitiva de las listas y es sustituido por uno nuevo.
Para la presente temporada, los nombres asignados son los siguientes:

Océano Pacífico Oriental: Amanda, Boris, Cristina, Douglas, Elida, Fausto, Genevieve, Hernán, Iselle, Julio, Karina, Lowell, Marie, Norbert, Odalys, Polo, Rachel, Simon, Trudy, Vance, Winnie, Xavier, Yolanda y Zeke.
Océano Atlántico: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gonzalo, Hanna, Isaias, Josephine, Kyle, Leah, Marco, Nana, Omar, Paulette, Rene, Sally, Teddy, Vicky y Wilfred.
La previsión y el conocimiento del entorno son las herramientas más eficaces para mitigar los riesgos asociados a estos fenómenos naturales, las principales recomendaciones incluyen:

Plan familiar de emergencia: Establecer rutas de evacuación, puntos de reunión y zonas seguras dentro y fuera del hogar.
Mochila de emergencia: Reunir suministros esenciales como agua embotellada, alimentos no perecederos, medicamentos, linterna, radio de pilas y documentación importante resguardada en bolsas plásticas.
Mantenimiento del hogar: Revisar el estado de techos, ventanas y desagües, así como asegurar objetos que puedan ser proyectados por el viento.
Seguimiento informativo: Mantenerse al tanto de la evolución meteorológica exclusivamente a través de los canales y comunicados oficiales de las autoridades competentes.
