El Lienzo Charro «La Alteña de Tepatitlán» vibró con la emoción taurina al registrar una muy buena entrada para la corrida de toros celebrada en el marco de la Feria Tepabril 2025.
El cartel de lujo contó con la presencia del renombrado espada español Antonio Ferrera, el talentoso michoacano Jorge Sotelo y el experimentado mexiquense Ernesto Javier «Calita», quienes lidiaron un encierro de seis toros de la prestigiosa ganadería de Cerro Viejo.

Abrió la tarde el toro «Vive Libre», con un peso de 472 kilogramos y pelaje negro listón bragado entrecano paliabierto. Ferrera lo recibió con elegantes chicuelinas, mostrando el toro celo al acudir al caballo. En la lidia, el astado exhibió mejores condiciones por el pitón derecho, creciendo su bravura por el izquierdo, permitiendo al español una faena de buen gusto en el centro del ruedo. Sin embargo, la suerte con el acero no acompañó a Ferrera, pinchando en el primer viaje y dejando ir las orejas tras fallar en cuatro ocasiones con el descabello, recibiendo al final ligeras palmas.
El segundo de la tarde, de nombre «Glorioso» y con 473 kg, fue lidiado por el michoacano Jorge Sotelo. El toro negro bragado y amplio de pitones tuvo una salida dubitativa, complicando el inicio de la faena. Sotelo sufrió un desarme, pero recuperó pronto la muleta y, con una faena accidentada pero por momentos peligrosa, logró llevar al toro por diversos terrenos. Terminó su labor con una estocada certera, aunque el toro tardó en doblar, vendiendo cara su muerte.
El tercer toro, bautizado como «Tepatitlense» y con 466 kg, cárdeno oscuro y cómodo de pitones, tuvo una salida seria, generando momentos de tensión al abrir la puerta. Acudió con fuerza al caballo, recibiendo el castigo en el tercer encuentro. Ernesto Javier «Calita» bordó una faena de corte clásico, lento y con buena distancia, ligando largas tandas de seis naturales con el hocico cerrado y sin rectificar terreno. Una estocada bien colocada le valió las dos orejas, mientras que el toro fue despedido con un arrastre lento.
El cuarto de la tarde, «Libertad» con 452 kg, fue un toro bravo y contundente en su salida para Antonio Ferrera. El cárdeno oscuro bragado de los cuartos traseros y serio de pitones perdió las manos en varias ocasiones, dificultando la labor de los banderilleros, quienes solo pudieron colocar un par de arpones. La faena de Ferrera requirió conocimiento, tesón y calma para meter al toro en la lidia, notándose una lesión en su pata derecha trasera. La falta de transmisión del astado dejó al público en silencio. El acero cayó un tanto desprendido, pero de efectos rápidos, permitiendo al español cortar una oreja.
El quinto toro, «Mi Delirio» con 485 kg, tuvo una salida incierta y detenida. El toro negro alto de pitones y listón fue metido en la faena gracias a los capotazos de recibimiento. Ante las dificultades de los banderilleros, Jorge Sotelo tomó la decisión de colocar los pares al violín, levantando la emoción del público. La faena, llena de momentos de peligro al acercarse al toro, transmitió intensidad, pero la mala fortuna con la espada privó a Sotelo de la puerta grande tras cinco intentos y un aviso, descabellando en dos ocasiones.
Cerró la plaza el toro «Misericordioso», con 481 kg, un astado alegre de salida, negro oscuro y bien puesto de pitones, que correspondió en suerte a Ernesto Javier «Calita». Desde los primeros capotazos se observó que el toro estaba aquerenciado y fue mal picado. Fue el único del encierro al que se le colocaron los tres pares de banderillas. La lidia fue compleja debido a que el toro perdía las manos y no transmitió de inicio. Sin embargo, «El Calita» logró hacerlo lucir en una serie de muletazos en el centro del ruedo, culminando con una estocada de efecto retardado debido a que el toro se tragó el derrame.
A pesar de las dificultades presentadas por el encierro, la entrega y el arte de los toreros fueron reconocidos por el público, consagrando a Ernesto Javier «Calita» como el triunfador de la tarde gracias a las dos orejas del tercer toro