El mercado laboral en México muestra claros signos de precarización, a pesar del aumento en el volumen de empleados ocupados, los datos oficiales revelan que la calidad del empleo se ha deteriorado en el último año, con repuntes significativos en el sector informal y en la tasa de trabajadores atrapados en condiciones críticas de ocupación.
Los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondientes a abril de 2026 exponen que la Tasa de Informalidad Laboral (TIL1) escaló al 55.2% de la población ocupada, superando el 54.7% registrado en abril de 2025, esto significa que más de la mitad de los trabajadores en el país (33.4 millones de personas) carecen de certidumbre jurídica, contratos o esquemas de seguridad social.

El incremento de la informalidad está directamente ligado al repunte de la ocupación en el sector informal, el cual absorbe ahora al 30.4% de la población ocupada, una subida de 1.4 puntos porcentuales en comparación con el año anterior, asimismo, la precarización se hace evidente al observar que el grueso del crecimiento ocupacional no ocurrió en puestos subordinados con derechos garantizados —los cuales, de hecho, registraron una caída absoluta de 19 mil puestos—, sino en el esquema de autoempleo, con un aumento de 664 mil trabajadores por cuenta propia.
Uno de los indicadores más alarmantes del reporte es el avance de la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO), este indicador, que mide el tiempo de trabajo y los ingresos insuficientes, se elevó a 36.7% en abril de 2026, frente al 35.6% del mismo periodo del año pasado, el aumento refleja que un porcentaje cada vez mayor de la población se ve obligado a trabajar jornadas excesivas por remuneraciones paupérrimas, o bien, se encuentra en un esquema de subocupación horaria involuntaria.
En sintonía con este fenómeno, la estructura de ingresos muestra una fuerte polarización ya que la población que percibe apenas este nivel de ingresos aumentó en 832 mil personas, concentrando al 47.0% del total de los ocupados.

En contraste, el segmento de trabajadores que gana más de cinco salarios mínimos sufrió una reducción de 20 mil personas en el último año, la tasa de trabajo asalariado general cayó del 66.8% al 65.5% respecto al cuarto mes de 2025.
Si bien la tasa de desocupación abierta se mantuvo estancada en un 2.5% de la Población Económicamente Activa (PEA), esto no se traduce necesariamente en bienestar, dado el tipo de puestos informales que absorben la demanda de empleo. Además, por género, la desocupación en los hombres reportó un incremento absoluto de 14 mil desocupados frente a abril de 2025.
Por otro lado, la Población No Económicamente Activa (PNEA) tuvo un incremento sustancial de 873 mil personas en el último año, sumando un total de 42.9 millones de personas inactivas. De este universo, al menos 4.7 millones de personas se encuentran disponibles para trabajar, pero las condiciones adversas del mercado actual les impiden realizar acciones activas de búsqueda lo que evidencia que la supuesta generación de empleo en el país carece de calidad, empujando a la ciudadanía hacia el subempleo, la falta de seguridad social y los salarios de subsistencia.